Domingo, 4 de Octubre del 2026

VICTORIA VILLARROEL , QUE UN ARGENTINO VUELVA A ENCONTRARSE CON OTRO ARGENTINO

QUE UN ARGENTINO VUELVA A ENCONTRARSE CON OTRO ARGENTINO

Por Santiago Alejandro Blas

 

Consultada sobre el discurso del presidente, Victoria Villarruel respondió que se trataba de un discurso político, pero que la fecha conmemorada trascendía a todos los espacios. Y dejó una frase que merece detenernos: “No hay nada mejor para un argentino que otro argentino”. En una Argentina acostumbrada a convertir cada diferencia en una pelea, esas palabras permiten recuperar una pregunta fundamental: ¿podemos construir un destino común aun cuando pensamos distinto?

La respuesta debería ser afirmativa. Pero para que tenga valor, debe traducirse en decisiones. La unidad nacional necesita compromisos concretos: qué país queremos, qué prioridades vamos a atender y qué límites debemos respetar quienes participamos de la vida pública.

Desde este espacio venimos planteando la necesidad de un acuerdo nacional. Un entendimiento capaz de reunir a sectores políticos, trabajadores, empresarios, productores, universidades y organizaciones sociales alrededor de objetivos que sobrevivan a una elección. Argentina necesita producir, generar empleo, garantizar seguridad, mejorar la educación y ofrecer una perspectiva de progreso. Son necesidades de una sociedad entera.

Por eso, la frase de Villarruel tiene fuerza. Ante una pregunta que podía conducirla a la confrontación, eligió destacar aquello que trasciende a los partidos. Podemos tomar esa respuesta como una invitación a discutir el sentido de la representación política: quienes ocupan responsabilidades públicas deben responder también por quienes no los votaron.

Ahora bien, la unidad exige contenido. Quien trabaja necesita que su salario le permita vivir; quien emprende necesita reglas previsibles; quien produce necesita infraestructura y oportunidades; quien sufrió un delito necesita protección y justicia. Un acuerdo nacional debe explicar cómo atender esas demandas y cómo distribuir los esfuerzos. También debe permitir que la sociedad controle su cumplimiento.

Necesitamos una mesa federal con las provincias, los municipios y los sectores productivos. Una agenda que contemple las realidades del interior, las economías regionales y los barrios donde cada dificultad se siente primero. Necesitamos discutir con seriedad el trabajo, la salud, la educación y la seguridad, con metas públicas y responsabilidades claras.

Esto requiere dirigentes capaces de escuchar una propuesta sin preguntar primero de qué partido viene. Requiere una oposición que controle y aporte, y un gobierno dispuesto a reconocer que una buena idea puede surgir fuera de sus propias filas. La democracia se fortalece cuando la discusión produce soluciones.

En esa dirección debe trabajar Alternancia Republicana Federal: construir una convocatoria amplia, con instituciones firmes, sensibilidad social y vocación productiva. Una propuesta para quienes quieren participar de la recuperación del país y esperan algo más que una nueva disputa entre los mismos sectores.

“No hay nada mejor para un argentino que otro argentino” puede convertirse en un compromiso. Para hacerlo realidad, tenemos que volver a reconocernos como compatriotas, incluso en el desacuerdo. La unidad nacional empieza cuando entendemos que el futuro de nuestros hijos merece un esfuerzo compartido. Y se consolida cuando ese esfuerzo se convierte en trabajo, justicia, seguridad y oportunidades.