NACIÓN, PROVINCIA Y EMPRESA: TODOS TIENEN RESPONSABILIDAD, Y NADIE SE HACE CARGO
NO ESPEREMOS A QUE EXPLOTE PARA RECONOCER QUE ESTÁ EN MEDIO DE LA GENTE
La Plata, Ensenada, Berisso — 18 de agosto de 2026

La explosión de la estación de Tolosa nos abrió una ventana que muchos mantenían cerrada. Si ante un transformador que falla —o que es atacado— miles de personas quedan sin luz y sin respuestas en horas, ¿qué pensamos entonces de lo que tenemos instalado en plena zona urbana, rodeado de barrios, de escuelas, de miles de familias? Hablamos de la zona de Ensenada, Berisso y la costa platense: complejos industriales, plantas de procesamiento, depósitos de sustancias peligrosas, instalaciones que manejan materiales de alto riesgo —incluyendo líquidos y residuos que la ciencia ya clasificó como cancerígenos—. Están ahí, a metros de casas, de clubes, de escuelas. Y vivimos como si nada. Como si fueran parte del paisaje. Pero no son árboles. Son potenciales bombas de tiempo.
LA HIPOTECA QUE NADIE MENCIONA
Si lo de Tolosa nos enseñó algo, es esto: cuando algo explota, recién ahí empezamos a preguntar. Pero ¿qué pasa si lo que explota no es un transformador, sino una instalación que libera sustancias tóxicas, que contamina el aire, el agua, el suelo? ¿Qué pasa si ese evento —sea por falla, negligencia o un acto deliberado— afecta no solo el servicio eléctrico, sino la salud de generaciones? Estamos hablando de cientos de miles de personas: más de 160.000 habitantes de Ensenada y Berisso, más de 800.000 habitantes de La Plata y alrededores, en zonas densamente pobladas, sin zonas de exclusión real. No es una hipótesis catastrófica. Es una cuenta pendiente. Tenemos instalaciones de riesgo en medio de la ciudad. Y la pregunta no es solo ¿qué pasaría si ocurre lo peor? La pregunta es: ¿por qué permitimos que estén ahí sin planes de emergencia, sin monitoreo público, sin protocolos de evacuación reales?
EL RIESGO QUE NO SE VE PERO ESTÁ
La presencia de sustancias clasificadas como cancerígenas o de riesgo ambiental en instalaciones cercanas a zonas habitadas no es un detalle técnico: es una deuda con la salud pública. No se trata de generar pánico. Se trata de prevenir antes de tener que lamentar. Si en una estación eléctrica ya se investiga la posibilidad de un atentado, ¿qué pasa con instalaciones mucho más sensibles, mucho más peligrosas y mucho más cercanas a la gente? ¿Quién las vigila? ¿Quién garantiza que ante un evento —sea accidental o intencional— la población tenga protección? ¿O vamos a esperar a que pase para recién ahí preguntarnos por qué no se hizo nada antes?
CORRIGIENDO LA BRÚJULA
Decimos esto no para asustar, sino para despertar: no podemos normalizar que instalaciones de alto riesgo convivan sin control con viviendas; se requieren planes de emergencia públicos y conocidos por todos; la comunidad tiene derecho a saber qué hay, qué se maneja y qué pasaría si algo sale mal; el desarrollo industrial no puede ser a costa de la salud de los vecinos; y sí: la seguridad de estas instalaciones debe ser prioridad del Estado, antes de que sea demasiado tarde.
💬 PARA DEJAR PLANTEADO
No esperemos a que explote para reconocer que está ahí. No esperemos a que el aire se vuelva irrespirable para preguntar por qué no se previno. No esperemos a que cientos de familias tengan que huir para exigir que se respete el derecho a vivir sin peligro.
La brújula hoy nos dice que estamos rodeados de riesgos que aceptamos sin cuestionar. Corregir el rumbo no es parar la industria. Es garantizar que la industria no sea un peligro para la gente. Es preguntar, investigar, exigir planes de seguridad, protocolos, zonas de protección. Es no aceptar que "siempre fue así" sea la excusa para seguir poniendo en riesgo a miles de personas. La pregunta no es ¿qué haremos cuando pase? La pregunta es ¿qué estamos haciendo para que no pase? Y esa respuesta la tenemos que dar todos, antes de que sea demasiado tarde.

Lectura Política — La Plata, Provincia de Buenos Aires
“No es miedo. Es prevención. No es alarma. Es responsabilidad. Y es hora de preguntar: ¿a qué precio estamos viviendo encima del riesgo?”