Viernes, 26 de Junio del 2026

Los argentinos somos o nos hacemos ?

 

Por el Dr. Maximiliano Esteban Ibarra Guevara

¿Se acuerdan de la indignación colectiva que nos cruzó el pecho con el viaje en yate de Martín Insaurralde? Nos dolió a todos. Nos hirió el sentido común. Pero parece que en la Argentina la memoria es un recurso escaso y de corto plazo. Hoy, la historia vuelve a golpear la misma puerta con distinta cara.Nos ajustan el bolsillo diariamente. Les quitan los subsidios a los sectores que más lo necesitan mientras se les repite una y otra vez a los jubilados, a los médicos de los hospitales públicos y a la policía que cuida nuestras calles una frase que ya se convirtió en un mantra sombrío: "No hay plata". En nombre de un futuro abstracto, se nos exige a todos los ciudadanos de a pie un esfuerzo supremo, un sacrificio casi religioso.Pero mientras a usted, que trabaja de sol a sol, le piden que apriete los dientes y aguante el último tirón, al poder le brotan departamentos del piso. Aparecen de la nada patrimonios que nadie puede explicar racionalmente. Declaraciones juradas que, de forma insólita, "se olvidaron" de confeccionar o de actualizar. Y encima de todo, con una soltura de cuerpo alarmante, nos piden fe. Nos dicen que creamos en los proyectos, que miremos hacia adelante, que un poco más de esfuerzo y finalmente vamos a salir.A mí, esto me genera una indignación total y una profunda bronca. Me violenta la doble vara moral de quienes nos gobiernan, sea el color político que sea. Me da fastidio sentir que sistemáticamente nos toman por estúpidos. La realidad es una sola, antes, ahora y siempre: esto no son operetas de la prensa ni conspiraciones armadas en un laboratorio de la oposición. Son chorros que se burlan de nosotros en la cara. Nos quieren hacer creer que el problema de este país es únicamente conceptual o macroeconómico, cuando el verdadero problema de fondo sigue siendo el mismo de las últimas décadas: quién se queda con la caja del Estado. Vale más la caja que la vida. Vale más la guita que el ser humano. La posición socioeconómica parece importarles mucho más que ver a un niño sufrir en la pobreza. Rompimos la brújula: nuestro país está apuntando al norte, pero nos están robando el sur.Vamos a los papeles. Hablemos con la ley en la mano y con el rigor técnico que la situación amerita. ¿Qué pasa si un Jefe de Gabinete de Ministros miente u oculta datos en su declaración jurada? La Ley Nacional 25.188 de Ética en el Ejercicio de la Función Pública no es un consejo amigable ni una sugerencia de buena conducta. Es una orden taxativa de la República. El artículo 5, inciso F, establece con total claridad que el Jefe de Gabinete está obligado a presentar su declaración jurada patrimonial. No es opcional, lejos se encuentra de ser facultativo: es obligatorio.El artículo 4to de la misma norma dispone que debe presentarse al asumir el cargo, debe actualizarse de forma anual mientras se ejerce la función pública, y debe volver a entregarse al finalizar la gestión. Si nos preguntamos para qué existe esta obligación legal, la respuesta es simple: para que los ciudadanos podamos controlar la evolución patrimonial de quienes administran los recursos del Estado. La transparencia no es un eslogan de campaña para ganar elecciones; es una exigencia fundamental de la República.Esta semana la Justicia imputó formalmente a Manuel Adorni por presunto enriquecimiento ilícito y falsificación de documentos públicos ante presuntas inconsistencias en sus declaraciones patrimoniales. ¿Ocultó cuentas en el exterior? ¿Omitió bienes? ¿Falseó datos? Eso lo determinarán los jueces a través de los hechos y las pruebas. Pero analicemos el delito. Aquí entra en juego el artículo 268, inciso 3ero del Código Penal en su último párrafo. Esta figura penal reprime con prisión de 15 días a 2 años, e inhabilitación especial perpetua para ejercer cargos públicos, a quien omitiera maliciosamente presentar su declaración patrimonial o inserte datos falsos de forma deliberada. La ley no castiga un mero error de tipeo en una celda de Excel; lo que se castiga con la cárcel es la ocultación deliberada de información patrimonial. Administrar el poder público te quita inmediatamente el derecho al secreto de tus bienes. La transparencia es una obligación legal insoslayable.Frente a este escenario, la pregunta estrictamente política se vuelve obligatoria: ¿Por qué Javier y Karina Milei lo sostienen en su cargo con tanta terquedad y soberbia? La respuesta huele a viejo y rancio. Hay quienes ven en esta obstinada defensa un comportamiento típicamente peronista; ese código no escrito que reza: "A mis funcionarios los entrego yo, no me los echa la oposición". Se lo atribuían históricamente a Néstor Kirchner (acordémonos de aquella frase famosa: "A mis boludos los echo yo", y lo digo con absoluto respeto histórico). Lo hacía también Carlos Menem en los noventa a través de Ramón Hernández. Hoy, esa misma receta la repite La Libertad Avanza.Políticamente, el funcionario ya está desgastado y carbonizado. Hace apenas dos días, el oficialismo, el PRO y un sector de la UCR bloquearon el quórum en la Cámara de Diputados para salvarlo de la interpelación, comprándole un tiempo precioso. El titular de la Cámara baja, Martín Menem, mostró una serenidad absoluta durante su reciente viaje oficial a Israel, confiando en que en Diputados tienen los números bajo control. Pero atención: la semana que viene el escenario se traslada al Senado, y allí el panorama político es un verdadero polvorín para el oficialismo. ¿El Gobierno de Milei se está integrando finalmente al mismo sistema preexistente y podrido que juró desbaratar con la motosierra?Porque, al fin y al cabo, Buenos Aires necesita volver a ser un lugar seguro para vivir, y para ello, la voluntad política debe ir de la mano de acciones concretas y ejemplares desde la cúpula del poder. El momento de actuar es ahora.Excelente viernes y buenas tardes para todos.