General Rodríguez entre el agua y la basura: una gestión que deberá explicar qué hizo para prevenir
General Rodríguez entre el agua y la basura: una gestión que deberá explicar qué hizo para prevenir

Las últimas lluvias volvieron a dejar al descubierto una postal que los vecinos conocen demasiado bien: calles anegadas, residuos acumulados y barrios atravesados por problemas de escurrimiento. Mientras la gestión del intendente Mauro García queda nuevamente bajo cuestionamiento, una pregunta comienza a tomar fuerza: ¿dónde estuvo la prevención?
General Rodríguez volvió a quedar frente al espejo.
Las imágenes registradas después de las lluvias son difíciles de ignorar. Calles cubiertas por el agua, vecinos intentando atravesarlas y sectores donde la acumulación de basura convive con zanjas, cursos de agua y desagües que deberían constituir parte esencial del sistema de escurrimiento del distrito.
En el barrio Güemes, una recorrida difundida por el concejal y exintendente Darío Kubar mostró una calle prácticamente inutilizada y sectores con residuos acumulados junto al agua. La publicación habla expresamente de “calles anegadas” y “basura acumulada”.
Pero sería demasiado sencillo responsabilizar exclusivamente a la lluvia.
Una precipitación intensa puede explicar la cantidad de agua caída. Lo que corresponde preguntarse es en qué condiciones encontró esa lluvia al municipio.
¿Las zanjas estaban limpias? ¿Los canales habían sido mantenidos? ¿Se retiraron previamente los residuos de los puntos críticos? ¿Existía un programa preventivo ante las precipitaciones anunciadas? ¿Cuántos recursos destinó el municipio a estas tareas y cuáles fueron los resultados?
Los $65 millones: una explicación que hace falta
En medio de la polémica aparece además una cifra que circula vinculada a gastos municipales: $65 millones presuntamente destinados a tareas relacionadas con limpieza.
Lectura Política intentó localizar documentación pública que permita establecer con precisión el origen, objeto, adjudicatario y ejecución de esa cifra y, al momento de esta publicación, no encontró elementos suficientes para afirmar que esos $65 millones hayan sido efectivamente contratados específicamente para la limpieza que hoy está bajo cuestionamiento.
Precisamente por eso la pregunta debe dirigirse al Ejecutivo municipal.
Si existió esa contratación, corresponde que la administración de Mauro García explique qué se contrató, quién realizó el servicio, durante cuánto tiempo, qué zonas comprendía y cómo se controló su cumplimiento.
No alcanza con anunciar recursos. En la administración pública, el resultado también se mide en la calle.
Basura que no apareció con el temporal
Y este punto resulta central.
La basura que muestran las imágenes no cayó del cielo junto con la lluvia.
Hay residuos, ramas y desperdicios acumulados en sectores que, ante precipitaciones importantes, pueden convertirse además en un problema ambiental y eventualmente interferir con sistemas de drenaje. Determinar si esa acumulación contribuyó concretamente a los anegamientos requiere una evaluación técnica; afirmarlo sin ella sería irresponsable.
Pero su existencia sí puede observarse.
Por eso el debate no debería quedar reducido a si llovieron muchos o pocos milímetros. El interrogante político es otro: ¿qué hizo previamente el municipio para mantener limpio el distrito y reducir las consecuencias de un fenómeno meteorológico?
Mauro García y la responsabilidad de gobernar
El intendente Mauro García encabeza el Departamento Ejecutivo y, como máxima autoridad política municipal, deberá responder por las políticas implementadas por las distintas áreas que dependen de su administración.
Gobernar no significa solamente aparecer cuando el agua ya llegó.
Gobernar también significa organizar equipos, establecer prioridades, controlar funcionarios, disponer recursos y exigir que cada área cumpla su función antes de la emergencia.
Y cuando una gestión cuenta con funcionarios que no ofrecen las respuestas esperadas, la responsabilidad política no desaparece distribuyéndose entre secretarios, subsecretarios y directores. En última instancia, quien conduce debe evaluar si su equipo está a la altura de las necesidades de los vecinos.
Kubar volvió a caminar los barrios
En ese escenario apareció nuevamente Darío Kubar.
El exintendente y actual concejal recorrió sectores afectados, caminó literalmente dentro del agua y difundió imágenes de barrios donde se observan anegamientos y acumulaciones de residuos.
Su recorrida tiene naturalmente una dimensión política: Kubar es opositor a la actual administración y tiene una trayectoria propia en General Rodríguez. Eso no invalida las imágenes ni tampoco convierte automáticamente su interpretación de lo sucedido en una verdad técnica.
Pero coloca nuevamente sobre la mesa una comparación inevitable: qué municipio recibió la lluvia y qué mantenimiento se había realizado previamente.
La pregunta que queda después del agua
Las inundaciones no deberían utilizarse únicamente para la disputa entre oficialismo y oposición.
Detrás de cada calle anegada hay vecinos que no pueden salir de sus casas, comerciantes perjudicados, familias preocupadas por la entrada del agua y contribuyentes que legítimamente quieren saber qué ocurre con los recursos que aportan al municipio.
Por eso General Rodríguez necesita algo más que explicaciones climáticas.
Necesita saber cuánto se invierte en limpieza, quién presta esos servicios, cómo se fiscalizan, con qué frecuencia se limpian zanjas y canales y qué planificación existe para los barrios históricamente afectados.
Y si efectivamente existieron $65 millones destinados a limpieza, la documentación deberá permitir comprobar dónde fueron aplicados.
Porque después de una tormenta el agua finalmente baja.
La basura puede retirarse.
Pero las preguntas sobre la gestión permanecen.
**Lectura Política seguirá investigando.**