EL PERONISMO QUE QUIERE VOLVER A DISCUTIR EL PODER
EL PERONISMO QUE QUIERE VOLVER A DISCUTIR EL PODER
Por Santiago Blas – Lectura Política
Mientras buena parte de la política bonaerense parece atrapada en la discusión de nombres, cargos y sucesiones, desde otro sector del peronismo comenzó a levantarse una voz que pretende discutir algo anterior: qué significa ser peronista hoy y quién representa realmente esa identidad.
En diálogo con Realpolitik FM, Osvaldo “Gallego” Rodríguez fue directo. Cuestionó a la actual conducción del Partido Justicialista, sostuvo que se alejó de la doctrina nacional justicialista y denunció que, durante años, las figuras de Juan Domingo Perón y Eva Perón fueron utilizadas para legitimar construcciones políticas personalistas.
Pero la discusión no quedó solamente en la crítica.
El sector anunció que está dispuesto a disputar los espacios internos del justicialismo y que, si esas puertas permanecen cerradas, buscará competir electoralmente mediante otra herramienta política.
Y ahí aparece el dato central.
En el marco de un congreso del sector, se resolvió impulsar por unanimidad la candidatura de Luis Tonil a gobernador de la provincia de Buenos Aires.
No es todavía la discusión de quién gana una elección. Es algo previo y quizás políticamente más interesante: empieza a ampliarse la pelea por quién pretende representar al peronismo bonaerense en 2027.
Tonil llega con un perfil particular. Es abogado, especializado en derecho administrativo, con pasado en la fuerza policial y vinculado a organizaciones que plantean la defensa de los derechos laborales de los efectivos bonaerenses. Según se explicó durante la entrevista, su construcción política pretende colocar en primer plano cuatro cuestiones: seguridad, educación, salud y condiciones laborales de la Policía.
Alejandro Benítez agregó otro elemento al debate: la intención de recuperar las banderas, los símbolos y los valores históricos del denominado peronismo ortodoxo.
Y ahí empieza la verdadera discusión.
Porque el problema del peronismo bonaerense probablemente no sea solamente encontrar un candidato. El problema es determinar qué proyecto va a representar ese candidato.
¿Será nuevamente una construcción definida desde las estructuras partidarias? ¿Será La Cámpora? ¿Será el espacio de Axel Kicillof? ¿Aparecerán los intendentes reclamando protagonismo? ¿O comenzarán a crecer sectores que consideran que el PJ perdió parte de su identidad doctrinaria?
La candidatura de Tonil puede ser grande, pequeña o terminar formando parte de una construcción electoral más amplia. Eso lo determinarán el territorio, la organización, las alianzas y, finalmente, los votos.
Pero cometeríamos un error si midiéramos hoy esta aparición solamente por encuestas.
Las construcciones políticas primero necesitan existir para después poder ser medidas.
También existe otra cuestión que desde Lectura Política consideramos indispensable señalar.
En política no alcanza con levantar una bandera, pronunciar el nombre de Perón o reivindicar a Evita. Tampoco alcanza con anunciar candidaturas.
Hay que tener organización, equipos, capacidad técnica, representación territorial y, fundamentalmente, los papeles en regla.
Si se pretende construir una alternativa provincial seria, cada organización política, gremial o institucional que acompañe ese proyecto deberá demostrar claramente cuál es su representación y cuál es su situación jurídica. La transparencia también forma parte de la credibilidad política.
Porque una cosa es recuperar los símbolos del peronismo y otra mucho más difícil es recuperar aquello que esos símbolos representaban: trabajo, producción, movilidad social, justicia social y un Estado capaz de resolverle problemas concretos a la gente.
Buenos Aires tiene problemas demasiado graves para convertir 2027 simplemente en una guerra de apellidos.
Inseguridad. Hospitales desbordados. Escuelas deterioradas. Salarios que pierden poder adquisitivo. Barrios sin infraestructura. Policías que reclaman mejores condiciones laborales. Comerciantes y pequeñas empresas peleando diariamente para mantenerse de pie.
Frente a esa provincia deberá responder cualquiera que pretenda gobernarla.
Por eso la aparición de Luis Tonil merece ser observada.
No porque hoy pueda asegurarse hasta dónde llegará su candidatura. Nadie seriamente podría hacerlo.
Sino porque representa otro síntoma de algo que comienza a suceder dentro del peronismo: ya no todos parecen dispuestos a aceptar que la discusión de 2027 se resuelva entre cuatro paredes y entre los mismos nombres de siempre.
El “Gallego” Rodríguez y quienes integran este espacio acaban de poner una ficha sobre el tablero.
Ahora deberán demostrar territorio, organización, legalidad, equipos y votos.
Y Tonil tendrá que demostrar algo todavía más difícil:
que no solamente quiere ser candidato a gobernador, sino que tiene un proyecto para gobernar la provincia más compleja de la Argentina.
La discusión empezó.
Y quizá esa sea la noticia más importante.
Porque cuando dentro del peronismo comienzan a discutirse nuevamente la doctrina, la representación y el poder, ya no estamos hablando solamente de una candidatura.
Estamos hablando de quién quiere quedarse con el derecho de decir: “Nosotros representamos al peronismo”.
Y en 2027, esa discusión puede valer mucho más que una interna partidaria.