Domingo, 27 de Septiembre del 2026

MIENTRAS ELLOS HABLAN DE EXTORSIÓN, LA GENTE ABRE UNA HELADERA VACÍA

MIENTRAS ELLOS HABLAN DE EXTORSIÓN, LA GENTE ABRE UNA HELADERA VACÍA

 

Jorge Coassini – Alternancia Republicana Federal (A.R.F.)

 

Axel Kicillof acaba de pronunciar una palabra demasiado grave para que mañana quede olvidada entre discursos políticos: extorsión. El gobernador afirmó que las provincias están siendo asfixiadas económicamente por el Gobierno nacional y que después se les ofrecen recursos a cambio de votos para aprobar leyes. Lo dijo claramente: “Les piden votos a cambio de recursos que son suyos”.

 

Entonces basta. Basta de convertir la política argentina en una interminable sucesión de acusaciones mientras millones de argentinos hacen cuentas para llegar a fin de mes. Porque mientras Kicillof habla de extorsión y Milei pelea con gobernadores, hay familias abriendo una heladera cada vez más vacía. Jubilados eligiendo qué medicamento comprar, comerciantes que no saben si mañana podrán levantar la persiana, pymes calculando cómo pagar los sueldos y trabajadores cuyos ingresos se terminan mucho antes que el mes.

 

Desde Alternancia Republicana Federal no vamos a aplaudir a Kicillof simplemente por denunciar. Tampoco vamos a defender a Milei frente a una acusación que, si tiene sustento, merece llegar hasta las últimas consecuencias. Vamos a exigir responsabilidades a todos.

 

Gobernador Kicillof: usted habló de extorsión. Entonces actúe como gobernador. Si conoce hechos concretos que podrían constituir delitos, no alcanza con pronunciarlos frente a una cámara. Vaya a la Justicia Federal. Diga quién lo hizo, qué funcionario intervino, qué provincia fue condicionada, qué recursos estaban en juego, qué votos se exigieron y qué leyes debían acompañarse. Y presente las pruebas.

 

Porque si funcionarios del Gobierno nacional utilizaron ilegalmente recursos públicos para doblegar voluntades políticas, que la Justicia investigue hasta llegar al último responsable, aunque ese camino conduzca al presidente Javier Milei. Nadie puede estar por encima de la ley.

 

Pero tampoco puede Kicillof utilizar una acusación de semejante gravedad como una herramienta discursiva y después continuar como si nada hubiese ocurrido. Si sostiene que hubo extorsión, que sostenga sus palabras ante un fiscal. Que ponga nombres, fechas, circunstancias y pruebas. Gobernar también significa hacerse responsable de lo que se denuncia.

 

Y existe un tercer protagonista que tampoco debería mirar para otro lado: la Justicia Federal. Cuando el gobernador de la provincia más poblada del país afirma públicamente que existiría un mecanismo mediante el cual se condicionan recursos a cambio de votos, corresponde determinar si detrás de esas declaraciones existen hechos susceptibles de investigación.

 

No pedimos condenas anticipadas. No queremos fiscales militantes ni jueces utilizados por la política. Queremos instituciones funcionando. Si no existió delito, que la Justicia lo determine. Pero si existió, que responda quien tenga que responder, sin importar el cargo que ocupe.

 

Porque mientras todo esto ocurre, la política vuelve a cometer su peor pecado: darle la espalda a la gente.

 

Mientras unos hablan de extorsión y otros cuentan votos en el Congreso, el ciudadano cuenta monedas. Mientras los gobernadores discuten recursos con la Casa Rosada, una madre calcula qué puede poner esta noche sobre la mesa. Mientras todos empiezan a pensar en 2027, millones de argentinos solamente están pensando cómo llegar al viernes.

 

Ese argentino no tiene un gobernador negociando por él. No tiene un ministro ofreciéndole un adelanto. No tiene un despacho donde reclamar. Tiene impuestos, servicios, alquiler, medicamentos, una familia y una heladera. Y demasiadas veces esa heladera está vacía.

 

Por eso Alternancia Republicana Federal no nació para elegir entre Milei y Kicillof. Nació para exigirles a ambos que la política vuelva a mirar a la gente.

 

Si Milei o funcionarios de su Gobierno condicionaron ilegalmente recursos públicos a cambio de votos, que respondan ante la Justicia. Y si Kicillof conoce esos hechos, que deje por un momento el micrófono y haga lo que corresponde: que los denuncie.

 

Porque no podemos seguir viviendo en un país donde todos denuncian, todos se acusan, todos anuncian escándalos y finalmente nadie se hace responsable de nada.

 

Gobernador Kicillof: si tiene pruebas, denúncielo.

 

Presidente Milei: si estos hechos ocurrieron, responda ante la Justicia.

 

Y a la Justicia Federal: si existen elementos que permitan sospechar la posible comisión de delitos de acción pública, investigue.

 

Después sabremos quién decía la verdad.

 

Pero mientras esperamos esa respuesta, no olvidemos lo verdaderamente urgente. Hay una Argentina que no participa de esta pelea. Una Argentina que no vive de la rosca política, que no discute cargos y que no está pensando en la próxima elección.

 

Está pensando qué come mañana.

 

La verdadera emergencia argentina no es la pelea entre Milei y Kicillof.

 

Es la heladera vacía de su pueblo.

 

Jorge Coassini

Alternancia Republicana Federal – A.R.F.