CARINA IVASCOV: «NO VENGO A PEDIR PERMISO PARA HACER POLÍTICA, VENGO A DAR LA DISCUSIÓN»
Entrevista por Santiago Blas
Una dirigente que busca construir una alternativa por fuera de la grieta y que promete hablar sin condicionamientos
En una Argentina atravesada por la confrontación permanente, el desencanto social y una dirigencia política cada vez más cuestionada, comienzan a aparecer voces que buscan ocupar un espacio diferente.
Una de ellas es Carina Ivascov, quien viene mostrando públicamente una posición crítica frente al gobierno de Javier Milei, pero que al mismo tiempo reivindica parte de su trayectoria y vínculos políticos anteriores sin aceptar, según sostiene, quedar encasillada dentro de las estructuras tradicionales.
Su discurso combina una reivindicación de la identidad nacional, una fuerte crítica al rumbo político actual y una definición que puede convertirse en el eje central de su posicionamiento: construir una alternativa propia.
En esta entrevista, Ivascov habla de Milei, del peronismo, de sus diferencias con sectores de la política y de su futuro.
—Carina, en tus últimas apariciones públicas se observa un fuerte endurecimiento de tu posición frente al presidente Javier Milei. ¿Qué cambió?
—No cambió mi compromiso con la Argentina. Lo que cambió es que llegó un momento en el que hay que decir las cosas como uno las siente. Yo no estoy dispuesta a acompañar a ningún gobierno cuando considero que se aleja de las necesidades de los argentinos. Puedo coincidir con determinadas medidas y rechazar profundamente otras. No tengo dueño político. Mi compromiso es con el país y con la gente.
—¿Entonces hoy te considerás opositora al Gobierno nacional?
—Me considero una mujer políticamente independiente. Si el Gobierno hace algo que beneficia a la Argentina, lo voy a reconocer. Y cuando considere que perjudica al pueblo, lo voy a enfrentar políticamente. La oposición no puede ser simplemente estar en contra de todo, pero tampoco podemos permanecer en silencio por conveniencia. Yo no vine a la política para obedecer órdenes.
—Has sido particularmente crítica respecto de la relación de Milei con Estados Unidos. ¿Qué cuestionás concretamente?
—Un presidente argentino puede y debe mantener excelentes relaciones con Estados Unidos y con todas las naciones del mundo. Pero primero tiene que defender los intereses argentinos. Nuestra bandera, nuestra soberanía y nuestra identidad nacional no pueden quedar subordinadas a ninguna potencia extranjera. La Argentina necesita relaciones internacionales maduras, pero desde una posición de dignidad y defensa de sus propios intereses.
—También reivindicás la causa Malvinas como un punto central.
—Absolutamente. Malvinas no pertenece a un partido político. No es de la izquierda, de la derecha ni del peronismo. Las Malvinas son argentinas y constituyen una causa nacional. Podemos discutir absolutamente todo, pero existen cuestiones que deberían encontrarnos unidos como Nación.
—¿Dónde te ubicás ideológicamente? ¿Sos peronista, libertaria, opositora?
—Soy Carina Ivascov. Tengo mi historia, mis convicciones y mi recorrido. No reniego de las personas a las que ayudé ni de las construcciones políticas en las que participé. Pero tampoco voy a permitir que mi pasado determine lo que tengo que pensar hoy. Creo profundamente en la justicia social, en la producción, en el trabajo y en la soberanía nacional. También creo que el Estado debe ser eficiente y que la política tiene que terminar con sus privilegios. Si alguien necesita ponerme una etiqueta, probablemente se equivoque.
—En tus publicaciones hablás de un "peronismo emergente". ¿Qué significa?
—Significa recuperar una política que vuelva a mirar a la gente. Hay millones de argentinos que no quieren regresar al pasado, pero tampoco están conformes con el presente. Personas que trabajan, comerciantes, profesionales, trabajadores informales, jóvenes y jubilados que sienten que nadie los representa. Ahí hay un espacio enorme para construir algo nuevo.
—¿Ese espacio podría competir electoralmente en 2027?
—Todo proyecto político serio tiene que estar preparado para competir. Pero primero hay que construir. No me interesa inventar una candidatura desde una oficina. Si existe una construcción territorial, equipos técnicos y fundamentalmente ciudadanos que quieran acompañar una propuesta diferente, entonces naturalmente llegará el momento electoral.
—¿Te imaginás como candidata?
—No descarto ningún desafío. Pero una candidatura no puede ser un proyecto personal. Si mi participación sirve para construir una alternativa y representar a quienes hoy sienten que no tienen voz, asumiré la responsabilidad que corresponda.
—Has mencionado públicamente conflictos y diferencias con dirigentes con los que compartiste espacios políticos. ¿Te sentís traicionada?
—En política aprendí mucho. Ayudé a personas, acompañé proyectos y trabajé para que otros pudieran llegar. Algunas personas lo reconocieron y otras no. Pero no quiero construir mi futuro desde el resentimiento. Cada uno deberá responder por sus actos. Yo prefiero mirar hacia adelante.
—¿Y qué ocurre con las denuncias o conflictos judiciales que mencionás públicamente?
—Todo lo que corresponda denunciar será presentado y probado ante la Justicia. No voy a utilizar una entrevista para condenar a nadie. Pero tampoco voy a permitir que me intimiden ni que vulneren mis derechos. Una cosa es la discusión política y otra muy distinta cualquier conducta que pueda constituir un delito. Para eso están las instituciones.
—Hay quienes podrían interpretar tu enfrentamiento con Milei como un intento de acercamiento al kirchnerismo.
—Se equivocan. Criticar a Milei no convierte automáticamente a una persona en kirchnerista, de la misma manera que cuestionar al kirchnerismo no obliga a convertirse en libertario. Esa lógica binaria le hizo muchísimo daño a la Argentina. Hay millones de argentinos que no quieren elegir eternamente entre dos extremos.
—¿Qué país imaginás?
—Un país donde trabajar vuelva a valer la pena. Donde producir no sea una condena. Donde nuestros jubilados puedan vivir dignamente y nuestros jóvenes no tengan como único proyecto irse de la Argentina. Quiero una Nación integrada al mundo, pero orgullosa de sí misma. Una Argentina que pueda discutir sus diferencias sin destruirse.
—Si tuvieras que enviarle hoy un mensaje al presidente Milei, ¿qué le dirías?
—Que gobierne para todos los argentinos, incluso para quienes no lo votaron. Que escuche más. Que un presidente no gobierna solamente para sus seguidores. Y que recuerde siempre que el poder es transitorio: la Argentina es mucho más grande que cualquier gobierno.
—¿Y qué les dirías a quienes hoy están desencantados con toda la política?
—Que no abandonen. Cuando la gente decente se aleja de la política, la política queda en manos de quienes la utilizan para sus propios intereses. Hay que participar, controlar y exigir. La Argentina no necesita salvadores individuales: necesita ciudadanos comprometidos.
UNA FIGURA QUE BUSCA ABRIR SU PROPIO CAMINO
Carina Ivascov parece haber decidido ingresar en una nueva etapa. Ya no pretende ser presentada únicamente por los espacios políticos que integró ni por los dirigentes a quienes acompañó en el pasado. Su desafío ahora es mucho más complejo: transformar una voz crítica en una construcción política reconocible.
Su discurso busca instalarse en un territorio electoral que probablemente será decisivo hacia 2027: el de quienes rechazan volver al pasado, pero comienzan a expresar diferencias con el presente.
Si conseguirá convertir ese posicionamiento en una estructura política real es una pregunta que todavía deberá responder el tiempo.
Pero su definición pretende ser inequívoca:
«No tengo dueño político. No me van a decir desde ningún despacho lo que tengo que pensar. Si tengo que enfrentar al poder para defender mis convicciones, lo voy a hacer. Mi lugar está del lado de la Argentina».
Y quizás sea preci
samente allí donde Carina Ivascov intente construir su próximo capítulo político.