¿Nace una nueva mayoría política en la Provincia de Buenos Aires?
¿Nace una nueva mayoría política en la Provincia de Buenos Aires?
Por Santiago Alejandro Blas
En política, los cargos rara vez son solamente cargos. Detrás de cada designación importante suele esconderse una estrategia, un mensaje y, muchas veces, el anticipo de una etapa distinta. Por eso, más allá de los nombres propios, la pregunta que hoy merece hacerse es otra: ¿estamos asistiendo al inicio de un nuevo reordenamiento político en la provincia de Buenos Aires?
La política argentina está atravesando una transformación acelerada. La irrupción de Javier Milei rompió el esquema tradicional que durante décadas dividió el escenario entre peronismo y antiperonismo. Ese fenómeno modificó las reglas del juego y obligó a todos los espacios a revisar sus estrategias.
Sin embargo, ganar una elección es una cosa; construir poder para gobernar es otra muy distinta. Gobernar exige mayorías legislativas, dirigentes con experiencia, intendentes, estructura territorial y capacidad para administrar conflictos. Y es justamente allí donde comienza una segunda etapa para el oficialismo nacional.
En ese contexto aparece la figura de Diego Santilli.
Más allá de las simpatías o diferencias que pueda generar, Santilli reúne características que pocos dirigentes poseen. Conoce el funcionamiento del Estado, tiene experiencia ejecutiva, construyó vínculos con intendentes de distintos espacios y mantiene presencia en el territorio bonaerense, donde históricamente se definen las elecciones nacionales.
La verdadera discusión, entonces, no debería centrarse en un nombre propio, sino en lo que ese nombre puede representar dentro de una estrategia más amplia.
Mi interpretación es que la política bonaerense podría estar ingresando en un proceso de reorganización. No hablo de acuerdos cerrados ni de decisiones ya tomadas, sino de una dinámica que suele aparecer cuando un ciclo político comienza a agotarse y otro intenta consolidarse.
En ese escenario surge un interrogante inevitable: ¿qué hará el peronismo que no se siente representado por los sectores más confrontativos?
Existe un peronismo territorial, municipal y de gestión. Un peronismo que convive diariamente con problemas concretos como la inseguridad, la infraestructura, la producción, la educación y la administración de los recursos públicos. Muchos de esos dirigentes suelen priorizar la gobernabilidad por encima de las discusiones ideológicas.
No sería extraño que algunos comiencen a explorar nuevos ámbitos de diálogo si entienden que el escenario político cambió. Eso no significa abandonar su identidad, sino adaptarse a una nueva realidad, algo que la historia política argentina ha mostrado en numerosas oportunidades.
La Provincia de Buenos Aires siempre fue el gran ordenador del poder nacional. Ningún proyecto político logra consolidarse sin una construcción sólida en el territorio bonaerense. Allí se concentra una parte decisiva del electorado, una enorme cantidad de municipios y buena parte de las tensiones sociales y económicas del país.
Por eso, más que observar movimientos individuales, conviene mirar el tablero completo.
También la oposición enfrenta un desafío. El peronismo deberá definir si apuesta a una renovación o mantiene sus actuales liderazgos. El PRO deberá resolver cómo se reconfigura en esta nueva etapa. El radicalismo tendrá que decidir cuál será su papel. Y La Libertad Avanza enfrentará el desafío de demostrar que puede ampliar su base política sin perder la identidad que la llevó al gobierno.
Quizá estemos entrando en una etapa donde las viejas etiquetas partidarias empiecen a pesar menos que la capacidad de construir consensos para gobernar.
La política argentina siempre fue dinámica. Quienes hoy son adversarios mañana pueden compartir una agenda de gestión, y quienes ayer integraban un mismo espacio pueden recorrer caminos distintos. Eso no es una anomalía: forma parte de la historia democrática del país.
Tal vez la verdadera discusión ya no sea quién proviene del PRO, quién pertenece a La Libertad Avanza o quién conserva raíces peronistas.
La pregunta de fondo es otra.
¿Quién será capaz de construir una mayoría política, social y territorial que le permita gobernar la provincia más importante de la Argentina?
Porque cuando el poder comienza a reordenarse, las piezas del tablero se mueven antes de que la mayoría logre advertirlo.
Y quizás, dentro de algunos años, descubramos que este momento no fue simplemente una sucesión de nombramientos o acuerdos circunstanciales, sino el punto de partida de una nueva etapa política en la provincia de Buenos Aires.