Lunes, 21 de Septiembre del 2026

LUIS JUEZ: ¿CUÁNTO VALE UNA MONEDA?

LUIS JUEZ: ¿CUÁNTO VALE UNA MONEDA?

 

Por Santiago Blas

Hay frases que persiguen a los políticos. No necesariamente porque expliquen toda una conducta, sino porque quedan grabadas y el tiempo termina dándoles nuevos significados. A Luis Juez le pasó. En julio de 2024, durante una reunión virtual del Consejo de la Magistratura, creyó tener el micrófono cerrado y se lo escuchó decir: “Excelente, una moneda le vamos a sacar”. Se refería a la sanción económica contra un magistrado. Ese era el contexto y corresponde aclararlo. Pero la frase quedó.

Hoy Juez vuelve a colocarse frente a una discusión donde la palabra “canje” adquiere otro peso. Rechazó los cambios impulsados por el Gobierno en materia de discapacidad y lanzó una advertencia contundente: “En el Senado no va a pasar”. Además sostuvo que la discapacidad debe ser una prioridad y “no un tema canjeable”.

Perfecto. Coincidimos. La discapacidad no se canjea. Los derechos no se canjean. La dignidad tampoco. Pero entonces aparece una pregunta política inevitable: ¿qué cambió, Luis?

Porque Juez acompañó al gobierno de Javier Milei, respaldó decisiones y sostuvo políticamente al oficialismo incluso después de fuertes diferencias. Él mismo reconoció que, pese a agravios recibidos luego de una votación vinculada con discapacidad, terminó acompañando electoralmente una alianza y cargándose la campaña al hombro, según sus propias palabras, “a cambio de nada”.

Ahora pone un límite. Bienvenido sea. Pero cuando un dirigente que acompañó al oficialismo durante buena parte del camino decide decir “hasta acá”, el periodismo tiene derecho —y obligación— de preguntar por qué. ¿Cambió el Gobierno? ¿Cambió el proyecto? ¿Cambió Luis Juez? ¿O cambió el costo político de seguir acompañando?

No tenemos elementos para afirmar que exista detrás de esta posición una negociación frustrada, un cargo que no llegó o una moneda que esta vez no pudo sacar. Y tampoco hace falta inventarlo. La contradicción política alcanza para formular las preguntas.

Porque la política argentina convirtió demasiadas cosas en moneda de cambio. Se negocian cargos, lugares en las listas, presidencias de comisiones, alianzas, votos y apoyos. Es parte del ejercicio del poder. Pero existe una frontera que ninguna negociación debería atravesar: la vulnerabilidad de quienes dependen de políticas públicas para vivir con dignidad.

La discapacidad no puede convertirse en una variable más dentro de una planilla Excel. Detrás de cada número hay una persona. Hay una familia. Hay medicamentos, tratamientos, acompañantes terapéuticos, rehabilitación, transporte, instituciones y profesionales. Hay padres y madres haciendo cuentas para llegar a fin de mes mientras intentan garantizar algo tan elemental como una vida digna para sus hijos.

Por eso resulta importante que Juez diga que este tema “no es canjeable”. Pero precisamente porque compartimos esa definición, corresponde exigir coherencia. Si decidió poner un límite, deberá sostenerlo cuando llegue el momento de votar. Cuando aparezcan las presiones. Cuando comiencen las conversaciones en los despachos. Y cuando cada voto vuelva a valer oro en el Senado.

Porque las palabras pronunciadas frente a una cámara son importantes, pero las decisiones que se toman cuando se apagan las cámaras son mucho más importantes todavía.

Quizás por eso aquella frase del micrófono abierto vuelve hoy inevitablemente a la memoria: “Una moneda le vamos a sacar”.

Senador Juez: si esta vez decidió defender a las personas con discapacidad, hágalo hasta el final. No importa de qué gobierno venga la medida ni cuánto cueste políticamente enfrentarla.

Porque cargos, alianzas y votos podrán formar parte de la negociación política.

La discapacidad, no.

Y hay derechos a los que ningún gobierno, ningún legislador y ninguna negociación debería poder sacarles ni una moneda..