LLAVALLOL NORTE: ADULTOS MAYORES SIN CAJEROS, CON POCO TRANSPORTE Y EXPUESTOS PARA PODER COBRAR
Norma Yodas, presidenta del Foro de Seguridad Vecinal Zona 4ª, reclama la instalación de cajeros automáticos, mayor presencia policial y un programa integral de protección. Del lado norte de Llavallol no existe ningún cajero y para muchos jubilados cobrar, pagar un impuesto o abonar un servicio implica trasladarse, gastar dinero y quedar expuestos.

En Llavallol Norte hay una realidad cotidiana que parece pequeña hasta que se la mira desde los zapatos de un jubilado: no hay ningún cajero automático del lado norte de la localidad. Para retirar dinero, cobrar una jubilación, pagar impuestos o servicios, muchos adultos mayores deben trasladarse hacia otros sectores. Y cuando el transporte disponible no resulta suficiente o accesible, la alternativa termina siendo un remis. Para alguien que vive de una jubilación, tener que gastar dinero simplemente para acceder a su propio dinero no es un detalle: es un problema.
Frente a esta situación, Norma Yodas, presidenta del Foro de Seguridad Vecinal Zona 4ª de Llavallol Norte, impulsa un reclamo que combina inclusión bancaria, seguridad y protección de los adultos mayores. La iniciativa busca que las entidades bancarias y las autoridades competentes atiendan una problemática que se profundiza especialmente durante las fechas de cobro.
COBRAR NO DEBERÍA CONVERTIRSE EN UN RIESGO
En Llavallol quedaron como principales referencias bancarias el Banco Nación y el Banco Provincia. Durante los días de cobro, la concentración de jubilados genera filas y permanencia de adultos mayores en la vía pública. Muchos llegan después de haberse trasladado desde Llavallol Norte y, una vez que retiran efectivo, deben emprender el regreso a sus hogares.
Allí aparece el segundo problema: la seguridad. Yodas reclama recuperar una presencia preventiva especialmente reforzada durante las fechas de cobro, en inmediaciones de bancos, cajeros, paradas y sectores de circulación de jubilados. La lógica es elemental: si se conocen los días de mayor movimiento, los lugares de concentración y la vulnerabilidad de quienes concurren, la prevención puede organizarse antes de que ocurra el delito y no solamente después.
Robos, arrebatos, entraderas, salideras y estafas telefónicas afectan particularmente a los adultos mayores. El desafío, entonces, no puede reducirse a decirles que tengan cuidado. También existe una responsabilidad institucional de generar condiciones para que puedan desarrollar su vida cotidiana con mayor seguridad.
UN CAJERO PARA LLAVALLOL NORTE
Uno de los puntos centrales del reclamo es concreto: instalar cajeros automáticos en Llavallol Norte. Entre las posibles ubicaciones se consideran sectores de fácil acceso para los vecinos, como la estación ferroviaria, dependencias municipales u otros espacios que puedan contar con iluminación, cámaras y condiciones apropiadas de seguridad.
No se reclama solamente comodidad. Un cajero cercano permitiría reducir traslados, costos y exposición. También facilitaría operaciones elementales para vecinos que hoy deben movilizarse para retirar efectivo o realizar determinados pagos.
¿Cuánto debe gastar un jubilado para cobrar su propia jubilación? ¿Cuánto cuesta un remis de ida y vuelta para alguien que cuenta cada peso durante el mes? ¿Por qué una persona mayor debe atravesar buena parte de la localidad simplemente porque en su zona no existe un cajero?
Son preguntas sencillas que necesitan respuestas igualmente concretas.
UNA PROPUESTA QUE VA MÁS ALLÁ DEL CAJERO
El planteo de Yodas forma parte de una propuesta más amplia denominada Programa Integral de Protección y Seguridad para Adultos Mayores. La iniciativa contempla la instalación de cajeros seguros, sistemas de alerta para personas mayores que viven solas, campañas contra estafas, patrullaje preventivo durante fechas de cobro y redes comunitarias de acompañamiento.
También propone realizar talleres periódicos en centros de jubilados para prevenir modalidades delictivas cada vez más frecuentes: falsos llamados de familiares, personas que se presentan como empleados bancarios, engaños vinculados con organismos públicos y maniobras destinadas a obtener claves, datos personales o transferencias.
Otro punto plantea sistemas de alerta para adultos mayores que viven solos y mecanismos de acompañamiento vecinal ante situaciones de emergencia. El concepto que atraviesa toda la iniciativa es simple: la seguridad de los mayores no empieza cuando llaman al 911; comienza mucho antes, con prevención, proximidad y presencia del Estado.
UN RECLAMO QUE AHORA ESPERA RESPUESTAS
Desde el Foro buscan que el planteo llegue al Municipio de Lomas de Zamora, a las autoridades provinciales, a las fuerzas de seguridad y a las entidades bancarias, para analizar soluciones concretas. Porque ninguna de estas cuestiones parece imposible de resolver: instalar un cajero, mejorar la presencia preventiva, coordinar operativos durante fechas de cobro o desarrollar campañas contra estafas son decisiones que requieren fundamentalmente coordinación y voluntad.
El reclamo de Norma Yodas pone sobre la mesa una discusión que excede a Llavallol Norte. Una sociedad también se mide por la manera en que trata a quienes trabajaron toda una vida y llegan a la vejez necesitando servicios más cercanos, no más obstáculos.
No debería ser normal que un jubilado tenga que pagar un remis porque en su zona no existe un cajero. No debería ser normal que deba hacer largas filas en la calle para acceder a su dinero. Y tampoco debería naturalizarse que quienes resultan más vulnerables frente al delito tengan que organizar por sí mismos su propia protección.
La solución puede comenzar con algo tan concreto como un cajero automático en Llavallol Norte y presencia preventiva durante los días de cobro. Pero el mensaje que deja el reclamo es mucho más profundo: cuidar a los adultos mayores no puede quedar reducido a una consigna.
Si sabemos dónde están, sabemos cuándo cobran y conocemos los riesgos que enfrentan, la pregunta ya no es qué puede hacerse. La pregunta es por qué todavía no se hizo.
Lectura Política abre el reclamo y deja planteado el interrogante ante quienes tienen capacidad de resolverlo. Los adultos mayores de Llavallol Norte no están pidiendo privilegios: están reclamando seguridad, accesibilidad y el derecho elemental de poder disponer de su propio dinero sin que hacerlo se transforme en un problema.