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Viernes, 7 de Agosto del 2026

La Plata después de la lluvia: prevenir también es gobernar

La Plata después de la lluvia: prevenir también es gobernar

 

 

Las lluvias volvieron a poner a prueba a la ciudad. Jonatan Pécora propone que cada evento meteorológico importante deje un informe público que permita conocer qué funcionó, dónde hubo problemas y qué debe corregirse antes de la próxima tormenta.

 

Por Jonatan Pécora | Agrupación Abrazo Federal

 

Las lluvias de estos días volvieron a poner a prueba a La Plata. En distintos sectores hubo acumulación de agua, dificultades para circular, residuos desplazados por la corriente y preocupación entre los vecinos.

 

En una ciudad atravesada por la experiencia de las inundaciones, cada tormenta merece ser analizada con responsabilidad.

 

La discusión no debería reducirse a buscar rápidamente un culpable.

 

La Plata no puede evitar que llueva. Lo que sí puede hacer es prepararse, medir cómo funcionó esa preparación y corregir aquello que no dio resultado.

 

La prevención comienza antes de la lluvia

 

La ciudad dispone de alertas meteorológicas, protocolos, sistemas de monitoreo y dispositivos municipales de intervención. Reconocer que esos mecanismos existen es importante.

 

La verdadera discusión es determinar cómo funcionan cuando llega el momento de utilizarlos.

 

Ante un alerta de tormenta deberían revisarse los puntos críticos, controlarse sumideros y bocas de tormenta, retirarse residuos que puedan comprometer el escurrimiento y organizarse anticipadamente los recursos disponibles.

 

Pero una vez finalizado el temporal aparece una pregunta todavía más importante:

 

¿Funcionó el sistema como estaba previsto?

 

Para responderla no necesitamos discursos. Necesitamos información.

 

¿Dónde se acumuló el agua? ¿Cuánto demoró en escurrir? ¿Qué calles quedaron comprometidas? ¿Hubo sumideros obstruidos? ¿Qué recursos fueron desplegados? ¿Qué problemas se detectaron?

 

Una tormenta no solamente deja consecuencias. También produce información que puede ayudarnos a estar mejor preparados para la siguiente.

 

No todo anegamiento tiene la misma causa

 

La basura puede obstruir una boca de tormenta y dificultar el escurrimiento. Por eso existe también una responsabilidad ciudadana: respetar los horarios de recolección, no arrojar residuos en la vía pública y cuidar los espacios comunes.

 

Pero debemos evitar explicaciones demasiado sencillas para problemas complejos.

 

Una cosa es un sumidero obstruido.

 

Otra es una red que necesita mantenimiento.

 

Y otra muy diferente es una infraestructura cuya capacidad puede resultar insuficiente frente al crecimiento urbano o determinados fenómenos meteorológicos.

 

Identificar correctamente la causa es fundamental porque cada problema requiere una solución diferente.

 

Culpar exclusivamente a la basura puede ocultar una deficiencia estructural. Culpar automáticamente a la infraestructura puede ignorar un problema de mantenimiento.

 

Por eso hacen falta datos.

 

Los trabajadores municipales no son el problema

 

También debemos separar claramente las responsabilidades.

 

Los trabajadores municipales son quienes salen durante y después de cada temporal a limpiar calles, retirar ramas, liberar desagües y atender las situaciones que aparecen en los barrios.

 

No son quienes determinan el presupuesto, compran maquinaria, diseñan los protocolos ni establecen las prioridades de inversión.

 

Por eso resulta injusto trasladar hacia ellos las responsabilidades que corresponden a la conducción y planificación del Estado municipal.

 

Evaluar la respuesta ante una tormenta también significa determinar si las cuadrillas tuvieron personal suficiente, vehículos, maquinaria, herramientas, información y coordinación.

 

Defender al trabajador municipal no consiste solamente en reconocer su esfuerzo.

 

También significa garantizarle las condiciones necesarias para hacer correctamente su trabajo.

 

Saber qué se hizo, dónde y cuándo

 

Hay una herramienta que podría mejorar sustancialmente esta discusión: la trazabilidad de la prevención.

 

Si antes de una tormenta se limpiaron determinados sumideros, debería poder conocerse cuáles fueron.

 

Si se intervinieron puntos considerados críticos, debería quedar registrado cuándo se hizo.

 

Si durante el temporal un sector previamente intervenido volvió a presentar problemas, ese dato debería formar parte del análisis posterior.

 

Así podemos abandonar una discusión basada exclusivamente en declaraciones y comenzar a evaluar resultados.

 

Un informe después de cada tormenta

 

La Plata podría establecer un mecanismo sencillo: después de cada evento meteorológico significativo, publicar un Informe Municipal de Respuesta Hidrometeorológica.

 

Ese documento podría indicar precipitaciones registradas, zonas donde hubo acumulación de agua, tiempos aproximados de escurrimiento, puntos críticos detectados, intervenciones realizadas previamente, cuadrillas y equipamiento desplegados, incidentes registrados y medidas correctivas previstas.

 

No sería un instrumento para buscar culpables.

 

Sería una herramienta para aprender, corregir y controlar.

 

Con el tiempo permitiría construir un mapa real del comportamiento de La Plata frente a las lluvias y comprobar algo fundamental: si los problemas aparecen siempre en los mismos lugares y si las intervenciones realizadas efectivamente producen mejoras.

 

El Concejo Deliberante también debe intervenir

 

La ejecución de los operativos corresponde al Departamento Ejecutivo municipal. Pero eso no significa que el Concejo Deliberante deba permanecer ajeno.

 

Los concejales pueden solicitar información, analizar presupuestos, discutir prioridades de inversión, impulsar ordenanzas y establecer mecanismos permanentes de seguimiento.

 

El control institucional no debería consistir solamente en señalar aquello que salió mal.

 

También debería servir para generar herramientas que permitan evitar que vuelva a ocurrir.

 

Una ciudad preparada no es aquella que promete que nunca tendrá problemas frente a una tormenta.

 

Es aquella que puede explicar qué ocurrió, identificar dónde estuvo la dificultad y demostrar qué va a hacer para disminuir el riesgo la próxima vez.

 

Aprender de cada lluvia

 

La historia de La Plata obliga a tratar cualquier discusión relacionada con el agua y las inundaciones con enorme responsabilidad.

 

Por eso cada temporal debería dejar algo más que fotografías de calles anegadas y algunos días de discusión política.

 

Debería dejar información.

 

Diagnóstico.

 

Correcciones.

 

Obras, cuando sean necesarias.

 

Mejores procedimientos.

 

Y una ciudad un poco más preparada que antes.

 

Porque la lluvia volverá.

 

La pregunta no es solamente cómo encontrará a La Plata cuando llegue.

 

La verdadera pregunta es cuánto aprendimos de la anterior.

 

Prevenir también es gobernar. Medir, evaluar y corregir, también.

 

Jonatan Pécora

Agrupación Abrazo Federal