Lunes, 24 de Agosto del 2026

BELLER: TRES DISPAROS Y DEMASIADAS PREGUNTAS

BELLER: TRES DISPAROS Y DEMASIADAS PREGUNTAS

Hay historias que comienzan con una denuncia y terminan convirtiéndose en un problema político. La de Nadia Beller comenzó con tres disparos. El 17 de agosto, la abogada y analista política boliviana fue atacada en Santa Cruz de la Sierra. Sobrevivió. Horas después, la Policía detuvo en el aeropuerto de Viru Viru a Fernando Cerimedo, cuando se disponía a viajar hacia la Argentina

Cerimedo no es un desconocido. Es un consultor político argentino que tuvo un papel relevante en la campaña presidencial de Javier Milei y que posteriormente trabajó como asesor externo del presidente boliviano Rodrigo Paz. También es uno de los fundadores de La Derecha Diario.

Entonces apareció Beller y la historia tomó otra dimensión. Desde el hospital señaló a Cerimedo y sostuvo que el ataque tenía relación con información que ella conocía. Habló de negocios, dinero, operaciones políticas y vínculos de poder en Bolivia. Pero hizo además una acusación que inevitablemente llegó a la Argentina: afirmó que Cerimedo le había hablado de Javier Milei y de su hermana, Karina Milei, y que le habría mencionado presuntos hechos de corrupción.

La acusación es gravísima, pero también hay que ser rigurosos: lo dicho por Beller es una declaración y no constituye, por sí mismo, una prueba contra Karina Milei ni contra ninguna otra persona que ella mencione. Y justamente ahí empieza la verdadera historia.

Porque la investigación boliviana no quedó solamente en las declaraciones de Beller. Cerimedo fue detenido, la Justicia ordenó su prisión preventiva y comenzaron a analizarse teléfonos, comunicaciones y otros elementos incorporados al expediente. La Fiscalía también abrió otras líneas de investigación relacionadas con su patrimonio.

Entonces aparecen las preguntas inevitables: ¿qué sabía realmente Nadia Beller? ¿Por qué fue atacada? ¿Por qué quienes la atacaron habrían utilizado una modalidad destinada a ocultar su identidad? ¿Qué ocurrió con sus teléfonos? ¿Qué información contenían? ¿Por qué Cerimedo intentaba salir de Bolivia cuando fue detenido?

Preguntar no es condenar. Y tampoco corresponde convertir una denuncia en una sentencia. Pero tampoco sería serio ignorar una investigación judicial que ya produjo un detenido y una medida de prisión preventiva.

Porque Cerimedo pasó en cuestión de horas de moverse en los círculos del poder político latinoamericano a estar encerrado en Palmasola. El consultor vinculado a Milei y señalado como asesor externo de Rodrigo Paz quedó en el centro de una investigación que comenzó con un ataque a balazos contra una mujer que asegura conocer información sensible.

Y acá aparece la verdadera cuestión política.

Si las acusaciones de Beller son falsas, deberán demostrarse falsas. Si son ciertas, deberán probarse. Y si aparecen documentos, comunicaciones, transferencias, contratos o testimonios que corroboren una parte de lo que está diciendo, entonces ya no estaremos ante una pelea sentimental ni ante un simple episodio policial.

Estaremos frente a una trama de poder.

Porque los asesores políticos suelen conocer demasiado: quién llama, quién negocia, quién paga, quién necesita una operación y quién puede quedar expuesto si determinada información sale a la luz.

Por eso el caso Beller merece ser investigado hasta el final, pero con una regla básica: separar los hechos comprobados de las acusaciones y las acusaciones de las sospechas.

Hoy hay una mujer que sobrevivió a tres disparos. Hay un consultor político detenido. Hay una investigación judicial abierta y hay declaraciones que involucran, al menos indirectamente, a figuras centrales de la política argentina y boliviana.

Demasiadas preguntas para mirar hacia otro lado.

Porque la cuestión ya no es solamente quién disparó.

La pregunta verdaderamente incómoda es otra: qué era exactamente eso que Nadia Beller decía saber.

Y si alguien quiso silenciarla, habrá que saber qué había para silenciar.