Viernes, 28 de Agosto del 2026

133 DIPUTADOS: ¿NACIÓ UNA NUEVA MAYORÍA O ES SOLO OTRA FOTO DE LA UNIDAD?

133 DIPUTADOS: ¿NACIÓ UNA NUEVA MAYORÍA O ES SOLO OTRA FOTO DE LA UNIDAD?

 

El endeudamiento familiar y la emergencia en discapacidad fueron la excusa. Lo real es que la oposición consiguió lo que parecía imposible: juntar los votos necesarios para obligar al Gobierno a debatir. Pero ¿alcanza para gobernar?

El miércoles 26 y el jueves 27 de agosto quedaron marcados en la agenda política argentina. No por un anuncio del Gobierno, ni por una medida económica, sino por lo que ocurrió en el Salón de Pasos Perdidos de la Cámara de Diputados. Allí, ocho bloques opositores —con peronismo, izquierda, radicales, Coalición Cívica y bloques provinciales incluidos— anunciaron una sesión especial para el 9 de septiembre, con el endeudamiento familiar y la emergencia en discapacidad como banderas. Pero el dato que verdaderamente conmueve no está en los proyectos, sino en los números: 133 votos. Cuatro más de los necesarios para abrir el recinto.

 

La pregunta que nadie se hace en voz alta es la más importante: ¿Se trata de una verdadera unidad política, o simplemente de una suma circunstancial de descontentos?

EL MOTIVO QUE LOS UNIÓ: LA REALIDAD QUE NO SE PUEDE OCULTAR

La convocatoria encontró su disparador en un dato que golpea la puerta de cada casa argentina: seis millones de personas en mora y más de 20 millones endeudados. Las tasas de interés superan el 144% en préstamos personales y el 87% en tarjetas de crédito. La mora familiar alcanza el 12,8%, muy por encima del 3,5% de las empresas. Son números que no mienten y que ningún discurso oficial puede desmentir.

A eso se sumó la prórroga de la Emergencia en Discapacidad, que vence el 31 de diciembre y que el oficialismo rechazó incorporar al temario. Dos temas sensibles, dos dolores reales de la sociedad, que sirvieron de puente para que sectores que pocas veces coincidieron hoy estuvieran firmando juntos.

QUIÉNES ESTÁN DEL OTRO LADO DE LA MESA

Lo llamativo no es solo que se sumaron, sino quiénes son los que se sumaron. No hablamos solo de Unión por la Patria y el Frente de Izquierda. También estuvieron Argentina Federal, con diputados que responden a gobernadores aliados como Passalacqua en Misiones y Sáenz en Salta; Elijo Catamarca, vinculado a Raúl Jalil; Provincias Unidas, con referentes de Chubut; y Encuentro Federal, el espacio de Miguel Pichetto. La Coalición Cívica, el FIT y otros monobloques completaron la firma.

No es la vieja oposición de siempre. Es una articulación que cruza el peronismo, el radicalismo, la centroizquierda, la izquierda y los bloques provinciales que suelen dialogar con el Gobierno. Eso es lo que debería preocupar al oficialismo más que cualquier proyecto: la capacidad de convocar más allá de las fronteras partidarias.

 PERO AQUÍ ESTÁ LA TRAMPA: SUMAR VOTOS NO ES CONSTRUIR PODER

Acá llega el momento de ser crudos: conseguir 133 votos para abrir una sesión no es lo mismo que tener una mayoría gobernante.

Hay una distancia inmensa entre decir "todos estamos de acuerdo en que la gente está endeudada" y ponerse de acuerdo en qué hacer para solucionarlo. Cada bloque tiene su receta, su historia, sus alianzas y sus pasados. Hay quienes gobernaron durante 16 años y también dejaron a la gente endeudada. Hay quienes hoy critican lo que ellos mismos no resolvieron cuando tuvieron la responsabilidad de hacerlo. Y hay quienes buscan capitalizar el malestar sin ofrecer un programa alternativo.

Es una unidad por el "no", no por el "sí". Se unen para oponerse, para cuestionar, para exigir debate. Pero ¿se unirán para votar juntos una ley? ¿Para definir un plan económico? ¿Para sostener un gobierno? Ahí es donde la foto se desarma.

  EL GOBIERNO TAMBIÉN TIENE SU PROPIA DIFICULTAD

El Gobierno de Javier Milei sostiene que el endeudamiento familiar es "un problema entre privados", una posición que le sirve ideológicamente pero que choca contra la realidad de millones de personas que ya no llegan a fin de mes. Su fuerza está en no ceder, pero su debilidad está en no dar respuesta. Y en política, el vacío se llena.

Lo que ocurrió esta semana demuestra que el oficialismo ya no tiene la capacidad de imponer la agenda por sí solo. Necesita acuerdos, y esos acuerdos cada vez son más difíciles de conseguir. Los bloques dialoguistas —UCR, MID, Producción y Trabajo— se abstuvieron, no acompañaron. Esa neutralidad es, en el fondo, una distancia.

 

¿Nació una nueva mayoría? No todavía. Pero ¿murió la vieja mayoría automática del oficialismo? Parece que sí.

Lo que vimos no es aún una alternativa de poder. Es, en todo caso, la toma de conciencia de que el Congreso recuperó su voz. Que los temas que duelen en la calle finalmente llegan al recinto, empujados por legisladores que entendieron que gobernar no es solo decretar, sino escuchar.

La sesión del 9 de septiembre será la prueba de fuego. Si logran sostener esos 133 votos y transformarlos en debate real, habremos dado un paso hacia una nueva etapa institucional. Si, en cambio, todo queda en la foto de la unidad y los proyectos se diluyen en comisiones, habremos asistido a otra operación de marketing político más.

La gente no pide fotos. Pide soluciones. Y la única unidad que verdaderamente importa es aquella que se construye no contra alguien, sino a favor de algo: de las familias que no llegan a fin de mes, de las personas con discapacidad que esperan respuestas, de los argentinos que necesitan que su Congreso les dé lugar.

Esa unidad todavía no existe. Pero la necesidad de que exista, sí.